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La Quinta del Chocolatero




Navatejares - Ávila


  • • Apartamento rural de alquiler Completo
  • • Plazas: 2-23
  • • Nº de registro: CTR.AV.495
  • .
  • • C/ Otanilla, 14  05697 Navatejares Ávila
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La Quinta del Chocolatero es un complejo rural restaurado utilizando las viejas técnicas de construcción serrana en piedra, madera y forja para no alterar el conjunto original.

El resultado son 5 apartamentos totalmente independientes (uno de ellos dúplex y con jardín propio), así como una sala de actividades. Todo situado en torno a un patio central empedrado, rodeado de huertas, jardines y rincones de lectura.

Existen 2 apartamentos para 2/4 personas; otros 2 para 4/6 personas y el dúplex con jardín privado.
Todos ellos cuentan con amplios salones con chimenea, cocina completamente equipada, dormitorios con cabeceros forjados a mano, baño con bañera hidromasaje y secador en cada dormitorio, tv-dvd, calefacción, menaje completo.

Resumen de características:
 Admite animales  Discapacitados  En casco urbano
 En las afueras  Cerca de nieve  Equipo música
 Reproductor DVD  Patio  Jacuzzi
 SPA  Cerca de río  Cuna
 Comidas-Cenas  Desayunos  Calefacción
 Hidromasaje  Ducha hidromasaje  Jardín
 Muebles jardín  Barbacoa  Chimenea
 Parking-Garaje  Sala multifunción  TV habitación
 Secador de pelo

La Quinta del Chocolatero admite animales  La Quinta del Chocolatero admite animales (consulta al propietario).

Entorno y activades de La Quinta del Chocolatero

Ubicación:

El Valle del Tormes es el más agreste y diverso de todos los parajes abulenses. Lugar ideal para los enamorados de la naturaleza, pero también del deporte, sobre todo para montañeros, escaladores y amantes de la Nieve. Piragüismo, rafting, rutas a caballo y bici de montaña son actividades habituales.

Está situado al suroeste de la provincia, entre las sierras de Villafranca y Piedrahita y las cumbres de Gredos. El Tormes nace en el término municipal de Navarredonda de Gredos (1580 m. sobre el nivel del mar. Afluentes suyos son el Aravalle y el Corneja).

El paisaje característico está formado por el roble, el pino silvestre, el castaño, el aliso, el abedul y el piorno serrano. Hay una interesante variedad de flora, en algunos casos autóctona. La cabra montés es el emblema de Gredos. El buitre leonado, la nutria y otras especies de anfibios y reptiles viven adaptadas a este territorio de montaña. Todos los pueblos de esta comarca son serranos, pintorescos, adorables. Sus casas son de piedra con las ventanas pequeñas para proteger del frío en invierno.

Navatejares es un pequeño pueblo que no pasa de los cien habitantes y esta situado a la ribera del Tormes. Conserva su iglesia parroquial dedicada a San Bernabe y la Ermita de San Pedro; la fiesta patronal se celebra el 11 de Junio en honor a San Bernabe.

A menos de 30 minutos está el Valle del Jerte (espectacular con los cerezos en flor), la bien conservada arquitectura popular del pueblo de Candelario, la judería de Hervás, la estación de esquí de La Covatilla en Bejar, el señorío de Piedrahíta, la plataforma de Gredos.

Pero también hay zonas de gran interés en el pueblo y alrededores: los bosques primarios de robles casi intactos (entre ellos el mayor de Castilla y León), las espectaculares gargantas serranas de los afluentes del Tormes que riega nuestras tierras, rutas senderistas hacia las lagunas glaciares de la sierra (de la Nava, del Barco, de los Caballeros), la típica arquitectura en piedra de los pequeños pueblos serranos y su rica comida casera.

A tres kilómetros: Barco de Ávila con sus escasos 4000 habitantes pero que es el centro comarcal de mercadeo que aglutina todo el movimiento de la zona (mercado, tiendas, farmacias, restaurantes, ambulatorio, espectáculos), pero que ha sabido conservar el sabor de antaño en sus paseos por el puente románico S XIV, el Castillo de Valdecorneja S XIV que domina el pueblo, su plaza mayor porticada, su Basílica del S XIII-XIV, los restos de la antigua muralla,...

Actividades:

Baños en ríos de aguas cristalinas, senderismo por maravillosos bosques, alquiler de bicicletas, rutas a caballo, pesca de trucha, turismo gastronómico y cultural (El Barco de Ávila, Valle del Jerte, Valle del Ambroz, etc).

Resumen de Actividades:
 Bicicleta  Multiaventura  Paintball
 Quads  Rutas a caballo  Senderismo
 Activ. relajación  Juegos de niños  Juegos de mesa
 Deportes acuáticos  Golf  Hípica
 Ornitología  Rutas 4x4  Caza
 Pesca  Esquí  Montaña

Nota del propietario de La Quinta del Chocolatero

La gastronomía abulense es una cocina tradicional, es decir, la cocina de siempre, centrada más en la calidad y autenticidad de los ingredientes que en la novedad de su aderezo o en el espectáculo de la presentación; con esa simplicidad de las cosas perfectas.

Un resumen de la gastronomía de Avila: Picar entre diversas variedades de embutido (si es de Cerdo Iberico, mejor: chorizo, salchichón, lomo, morcilla y jamón). Catar las famosísimas judías de El Barco, con un entrante de patatas revolconas con torreznos (humildes y para chuparse los dedos). En el capítulo de los pescados, no se puede tomar otra cosa sino la delicada y sabrosa trucha del Tormes, pieza muy solicitada por paladares exigentes.

En el capítulo de las carnes la oferta es más amplia: mención especial merece la Carne de vacuno de Ávila, procedente exclusivamente de la Raza Avileña Negra Ibérica y con múltiples posibilidades de preparación, destacando el famoso chuletón con una calidad insuperable. La Carne de Ávila es roja, brillante, firme al tacto, de textura fina, sabrosa y tierna. Tanto el cordero asado como el cochinillo se toma como mandan los antiguos cánones, es decir, como plato exclusivo y único, acompañados -eso sí- de la consabida e imprescindible ensalada y sin olvidar la grata compañía del pan y de un jarro de buen vino. Una buena caldereta es la mejor forma de disfrutar de un cabrito criado en los pastizales de las altas praderas.

Para terminar manzanas reinetas y las peras de las huertas de El Barco, los quesos de cabra de la Sierra de Ávila, o unos exquisitos postres caseros: mantecados, perrunillas, rosquillas, floretas, huesillos, etc. No se pueden olvidar las célebres yemas de Santa Teresa.