Disfrutar del silencio
sentado en el suelo
de la Mezquita Azul, recorrer la Capadocia con sus extrañas siluetas, una
puesta de sol reflejada en las formaciones calcáreas de Pamukale, e
imaginar cómo era la biblioteca de Éfeso en su época de explendor.
Agudiza tus sentidos.